Miedo al dolor, miedo a sufrir, miedo a la soledad, a no sentir. Miedos contradictorios que no te permiten una estabilidad. Pilares fundamentales se desvanecen.
Sólo ten fe y poco a poco tu vida volverá a un punto de equilibrio donde los miedos se convierten en fantasmas que se van alejando proporcionalmente al buen funcionamiento de tu alma.
Dejar que salgan, que entren, que participen momentáneamente o quizás, que se prolongue en el tiempo, siempre y cuando sonrías y tu comportamiento sea real, sin perjuicios, sin muros, sin cadenas.
Un gros bisou
No hay comentarios:
Publicar un comentario